REFLEXIONES BÍBLICAS DESDE LA VIDA CONTEMPLATIVA 1
Introducción
Querido Lector:
Queridos lectores pongo a disposición de todos los
miembros de la vida consagrada, en su peculiaridad de vida monástica
y contemplativa unas reflexiones bíblicas que brotan desde la
oración contemplativa y el conocimiento bíblico. Las dos unidas, junto con la
experiencia, estas reflexiones ya no son simple reflexiones, sino un aporte
experiencial para todos aquellos que quieran servirse de este fruto, a favor
suyo y del entorno al que sirven: comunidad monástica, de los huéspedes que
llegan a nuestros monasterios y a toda persona que de algún modo es objeto de
apostolado de la comunidad monástica. De manera especial y específica va
dedicado muy especialmente al contemplativo/a que vive en un monasterio y que
sabe apreciar lo que va a encontrar aquí.
Estas reflexiones quiere ser un modesto aporte a la formación
continua que todo monje/a debe tener para vivir con plenitud su
vocación contemplativa que le obliga o le da el derecho para
profundizar cada vez más en el conocimiento y amor a nuestro Señor Jesucristo y
a su Iglesia.
¿Por qué y para qué estudiar la Torá? Tal vez nos parezca
suficiente lo que hemos aprendido de la Biblia en general por nuestros estudios bíblicos y quizá nos
contentamos con esto y dejamos los estudios más profundos para los
especialistas. Sin embargo, Dios quiere que la Escritura toda y especialmente
la Torá esté a nuestro alcance. Leamos Dt 27,1-3
"1.Moisés
y los ancianos de Israel dieron al pueblo esta orden: «Guardad todos los
mandamientos que yo os prescribo hoy. 2 Cuando paséis el Jordán para
ir a la tierra que Yahveh tu Dios te da, erigirás grandes piedras, las
blanquearás con cal, 3 y escribirás en ellas todas las palabras de esta Ley, en
el momento en que pases para entrar en la tierra que Yahveh tu Dios te da,
tierra que mana leche y miel, como te ha dicho Yahveh el
Dios de tus padres".
Al respecto, el Talmud (Sotá 32a) afirma que el mandamiento de
escribir todas las palabras de la Torá bien elucidadas, realmente significaba
que debían ser explicadas en las setenta lenguas originales. El objetivo de
este mandamiento era eliminar cualquier obstáculo linguístico a la comprensión
de la Torá. De aquí se infieren dos ideas: primera, que al entregar la Torá, el
Ser Supremo tenía como objetivo hacerla accesible al ser humano, no ocultarla;
segunda, que parte de la labor de explicar y elucidar la Palabra divina a
Israel consiste en traducirla a un idioma comprensible para la gente[1].
En el mismo libro: Dt 11, 13 leemos también: "Y
sucederá que si ustedes escuchan diligentemente mis mandamientos
que Yo les ordeno en este día... entonces Yo proveeré la lluvia
para las tierras de ustedes". Sobre este versículo, el
comentarista por excelencia de la Torá, Rabí Shelomó ben Itzjak (Rashí),
explica: “El énfasis en la expresión en este día, implica que las palabras de
la Torá deben ser novedosas para ustedes, como si en este día mismo las
escuchasen.” Esto, obviamente, quiere decir que las palabras de la Torá deben
ser actuales en cada época, y no convertirse en reliquia arcaica. La Torá no es
un mero recuento histórico, sino una enseñanza viva, cuya sabiduría es válida
en cada época, y cuyos preceptos son aplicables en todo momento"[2].
Para entender lo que va en las siguientes páginas es verdad
que se necesita unos conocimientos previos de la Biblia en general; también
conocimiento de la lengua hebrea, aunque sea un poco; con estos dos elementos
podemos gozar a nivel espiritual del banquete que Dios pone a nuestra
disposición y valorar estas reflexiones que se hacen oración para más amar a
Dios y su Iglesia. Quien no tenga estos conocimientos le animo a seguir el estudio porque además de escribir el texto original en hebreo, a continuación se escribe la fonética y la traducción en español. Si el lector se anima a estudiar
primero esta lengua preciosa del hebreo ¡sería genial! Es en esta lengua que Dios transmitió
el mensaje bíblico de amor que nos da la vida. Por experiencia debo decirles
que el amor a Jesucristo, hace que el estudio de la lengua hebrea se haga
fácil; es evidente que se necesita una voluntad determinada para aprender,
pero es posible tanto cuanto se desea profundizar en calidad en el amor y
conocimiento de la persona de Jesucristo, Verbo hecho humanidad para la
salvación de quien lo ama.
Así mismo, estas
reflexiones tienen como fuente original la vuelta o el aprendizaje e
investigación de la lengua hebrea. El conocimiento y la mentalidad hebrea
distan mucho de la mentalidad occidental; por eso, acercarnos
al mundo judío nos capacita la comprensión de los textos bíblicos
desde otra perspectiva; es decir: es el Espíritu de Dios el que abre nuevos
horizontes de comprensión a nivel mental y del corazón para reconocer qué es lo
que Dios nos quiere enseñar a través de su Palabra. Nuestra cabeza y corazón ha
de rumiar siempre lo que descubre cuando se interna en los secretos de la Torá,
para hacerlo vida.
La verdadera
interpretación de la Torá no sale de la Tradición y Magisterio de la
Iglesia. Cuando las enseñanzas de la Torá tocan la experiencia de vida
espiritual del contemplativo es en ese momento que, el contemplativo se vuelve
luz para los demás. Sí querido hermano/a ; por eso, estas páginas son una
contribución a embellecer nuestra vida contemplativa. Empezaré por el Génesis.
Este libro es la base, el pilar de todos los demás.
Seguiremos un método que
consiste en reunir en cada apartado los elementos que nos sirven del estudio,
sacado de las diversas fuentes de investigación sobre la Torá, a
través de los documentos bíblicos que tenemos a nuestro alcance, así como los
comentarios más sobresalientes de interpretación de los maestros judíos y católicos.
Analizaremos las palabras claves del texto bíblico para comprender mejor el
mensaje que Dios nos quiere dar; sin embargo, debo decir que sólo en oración
podremos intuir aquello que el Espíritu Santo nos da como regalo de su amor
para fortalecernos en el amor a Cristo y su Iglesia. Este mensaje de vida solo
depende de la relación de comunión que exista entre el creyente y Dios y, es
sumamente delicado porque aborda la dimensión del misterio y del plan salvífico
que Dios tenga para cada uno de nosotros.
Haré lo que pueda por
hacerme entender y transmitir aquello que Dios me ha dado por el bien de su
Iglesia. Compartir con ustedes, queridos lectores, me compromete a profundizar
en el tema. Me comprometo a escribir en principio el estudio que se refiere a los siete días de la creación que están en el Génesis; ciertamente son la base de la interpretación de las Escrituras. Estas páginas se escribirán con mucho amor, pues no puedo guardar el conocimiento y la experiencia espiritual que he recibido de Dios. El me lo dio gratis, yo, ahora lo comparto gratis. !Que se haga su divina voluntad! Mil bendiciones...
Su hermana en Cristo.
María José
1. Vamos a estudiar Génesis: 1,1-1
En español: "En el principio creó Dios los cielos y la tierra"
1 Estudio Bíblico
Al comenzar el estudio con el Libro de la Torá,
entendemos que no es un Libro de Historia, sino la Carta de navegación del
hombre ( humanidad) en el Universo. La Torá nos relata la historia de los seis
días de la creación para refutar a aquellos que argumentan que el universo vino
a través de alguna coincidencia masiva o algún accidente. La historia de la
creación nos habla solo en términos generales ya que el propósito primario es
establecer que nada vino a la existencia sino por mandato de Dios. En el
Judaísmo, el libro del Génesis se le conoce como el libro
del Bereshit que significa "En el Principio".
Profundizar o desentrañar el mensaje que Dios nos da, nos ayuda la
traducción literal del hebreo. Ésto es lo que vamos a intentar:
1. Bereshit: Pongamos nuestra atención en la raíz hebrea "Reshit" = רֵאשִׁ'ת que significa: primicia, primogénito, fuerza,
principal en dignidad, el primero, la primacía de la cosecha: "Ruben
mi primogénito, tú mi vigor, la primicia de mi virilidad" (Gn
49,3) ; "Llevarás al templo de Yahvé, tu Dios, las primicias de tu
suelo"; (Jer 2,3) " Consagrado a Yahvé estaba
Israel , primicia de su cosecha". (Ex 23,19)
y "En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba
junto a Dios" ( Jn 1,1) . Ya nos damos cuenta que el Génesis
empieza con esta palabra Bereshit.
Para entender bien el primer versículo, no nos
hemos de quedar solo en la palabra Bereshit; hemos de completar el sentido de todo
el versículo: generalmente se traduce: en el principio, Dios creó los
cielos y la tierra; sin embargo, la Escritura no viene a enseñar el orden
cronológico de la creación, queriendo decir que estos elementos los cielos y la
tierra fueron creados al principio de todo lo demás. Pues si hubiera
querido enseñarnos eso, debería haber escrito:' הנושארב ארב תא םימשה יגו , “Primeramente creo los cielos,
etc.” Pues en la Escritura toda ocurrencia del termino תישאר se halla en estado constructo ( un
sustantivo depende del sustantivo siguiente para ser comprendido) como, por
ejemplo, en los versículos: “En el principio [תייארב] del
reinado de Yehoyakim”; “el principio [תישאר] de
su reinado”; “las primicias [תישאר] de
tu grano.” De igual modo, en este caso también se debe decir que la
frase תישארב
ארב םיהילא ׳וגו es
equivalente en significado a: “en el principio del crear”. La frase,
pues, debe entenderse en el sentido de “en el principio del crear de Dios...” o
“en el principio de la creación por Dios de los cielos y la tierra”, etc.
2. La segunda palabra clave es Bará בָרָא que significa: talar, cortar,
engordar. (Cf. Josué 17,15; 1Sm 2,29). Podemos reflexionar que Dios
empezó a talar, cortar, comenzó a preparar, todo, para que, cuando él los llame
"aparezca" todo lo que en su designio es "creación". De esto
sacamos en conclusión que para el judío, crear no es crear de la nada como lo
piensa la persona griega y occidental. Dios prepara la creación en
orden a su Hijo primogénito, la creación lo da al ser humano. Constantemente
Dios corta, tala, forma, prepara para que se renueven las cosas
formando en la edades pasadas, presentes y futuras unos cielos nuevos y una
tierra nueva.
3. Elohimֹ= אֱלֹהִים Palabra por la que se nombra a Dios. Algo que ha
sido de mucho debate durante los últimos tiempos es lo relacionado con la
palabra ELOHIM, tradicionalmente se ha traducido como DIOS, el Dios del Pueblo
de Israel, el Dios de Abraham, de Yiztjak y de Yaakov. Es interesante saber que
para el judío cuando habla de Elohím, reconoce sus atributos de Justicia, como
Gobernador y Soberano, Ser Supremo, como Dador de la Ley y como Juez del
Universo. Asimismo, la palabra "Elohim", DIOS, tiene en hebreo la forma
plural que podría traducirse también como dioses, para indicarnos que Dios
comprende y unifica todas las fuerzas infinitas y eternas. Pero para no pensar
que en la Escritura la palabra Elohim se traduce como "muchos
dioses", a continuación encontramos el verbo Barah que significa crear y
éste está en singular. Así leemos: "Bereshit barah Elohim et hashamayim ve
et ha aretz" (En el principio creó Elohim los cielos y la tierra).
Entonces este primer versículo encontramos un propósito evidente:
dar a la a la humanidad ( varón y mujer) conciencia de que todo se debe a
la Creación Divina.
Los antiguos mitos atribuían la existencia del
mundo al resultado de las luchas entre diversos dioses, o debido a la
casualidad o al capricho. La Torá nos muestra el cosmos como expresión de la
voluntad divina, a Elohim como primera causa de todas las cosas, como Creador,
Legislador y Conductor. Algo interesante que notamos aquí es que no se utiliza
el Nombre del Tetragramaton YHWH, sino ELOHIM, puesto que en el principio solo
se conoció el Nombre de Dios cuando Moshé, Moisés recibió la dura misión de
Libertar a su Pueblo. El nombre de YHWH, para el judío tiene el atributo de
"misericordia". Esto es maravilloso porque podemos sacar la
conclusión que Dios , además de ser justo es misericordioso.
Shamayim הַשָׁמֶָָָָֻיִס quiere decir: los cielos.
Aquí está una clave. Hemos de conocer la cosmología antigua oriental. Para el
judío la tierra estaba cimentada sobre cuatro columnas; en hebreo: Amudim (
Cf. Ecl 1.4) en que nos dice: "Antes de todo estaba creada la
Sabiduría, la inteligente prudencia desde la eternidad". En ( Job
9,6) "El sacude la tierra de su sitio, y se tambalean sus
columnas" ; en ( Jb 26,11) "Se tambalean las
columnas del cielo, presas de terror a su amenaza". Leamos ( Sal 75,3) "Aunque
tiemble la tierra y sus habitantes yo establecí firmemente sus columnas" y en (Cf.
Prov 9,1) "La Sabiduría ha edificado una casa, ha labrado sus
siete columnas."
4. Erets = tierra אֶרֶץ ,
también era considerada plana; el sheol es el lugar
de los muertos y las aguas están arriba y abajo y en el medio está el
firmamento que en el hebreo se llama Rakía. Entonces sobre los
cielos está el Templo de Dios. Comprobemos en (Cf Hb. 8,4-5) en que nos dice
que todo lo que hay en la tierra es figura y sombra de las cosas celestiales.
De esta manera entendemos que las cosas de la tierra como el Jardín del Edén es
una sombra del jardín celestial. Mas adelante hemos de profundizar
en el tema de la tierra prometida, ahora nos basta entender lo antes señalado.
2 2. Reflexionemos y oremos
Al orar estas palabras
hebreas: ¿Qué nos dice Dios a cada uno? El Espíritu sabe lo que inspira a cada
persona, pero realizaré algunas reflexiones:
Desde el principio de la creación Dios ya nos
amó en su Hijo y todo nos lo ha dado. No se cansa de talar, cortar, formar y
preparar en nuestra vida personal. Sabemos por experiencia que este cortar
duele, y es obvio que haya resistencia porque con la
razón se quiere entender el por qué y para qué de las acciones de Dios. Este
cortar, pulir, formar siempre es purificación interna, es noche, es oscuridad.
Dios contraría la voluntad humana que busca lo que le agrada, satisface, cree
que es meritorio y bueno, por eso el común de los mortales no hacemos más que
quejarnos... Después de la prueba siempre se encuentra que las cosas
se han renovado, han cambiado y se vuelven nuevas. ¿Quién no ha pasado por
esto? La diferencia está en cómo pasamos la
prueba: renegando, o confiando en que en que las acciones
de Dios en nuestra vida personal es porque Dios nos ama. Esto
mismo lo hemos de aplicar a nivel de nuestro contexto familiar,
social y mundial. Medite cada uno en esto y Dios le descubrirá sus
secretos.
Pie de página
Pie de página
[1] (Rashí & Rabí, 2001, pág. 13)
[2] (Rashí & Rabí, 2001)
BIBLIOGRAFÍA
SHELOMÓ ITZJAKÍ , RASHÍ, La Torá, el Pentateuco, Génesis, Edición Bilingue, Editorial Jerusalem, México, 2001.
María José

