REFLEXIONES BÍBLICAS DESDE LA VIDA CONTEMPLATIVA No. 13
En esta tercera parte de la reflexión que corresponde al día sexto de la creación: Gn 1, 28,31 vamos a tratar de profundizar estos versículos; sin embargo es importante verlos en su totalidad porque allí vamos a entender mejor las claves para nuestra interiorización y oración personal. Anotamos cada versículo en el idioma hebreo, fonética y la traducción a nuestro idioma, así como las reflexiones que pertenecen a cada versículo.
1. 2 Gn 1,28 en hebreo
VAIBÁREJ OTÁM ELOHÍM VAYÓMER LAHÉM ELOHÍM PERÚ UREBÚ UMILÚ ETHAÁRETZ VEJIBSHÚHA UREDÚ BIDGÁT HAYÁM UBEÖF HASHAMÁIM UBEJÓLJAYÁH HAROMÉSET ÄL-HAÁRETZ
En nuestro idioma: Gn 1,28
28. Y bendíjolos Dios, y díjoles Dios: «Sed fecundos y multiplicaos y henchid la tierra y sometedla; mandad en los peces del mar y en las aves de los cielos y en todo animal que serpea sobre la tierra.»
En este versículo vamos a detenernos en la palabra וְכִבְשֻׁ֑הָ que quiere decir "sometedla": Dicen los Rabinos judíos que a esta palabra le falta una ו, esta letra hace que esta palabra sea leída en singular como es: sometedla y no en plural que sería "soméntanla"; por esta razón al estar en singular se traduciría: "el la someterá" ( Cf. Rashí 131); es decir la "sojuzgará". También desde el hebreo hay que saber que toda palabra que termina en el sufijo promoninal הָ es femenina; de ahí que los comentaristas dicen que esta palabra "sometedla" se refiere a la mujer y no a la tierra; otros comentaristas dicen que es una incongruencia que Dios ordenase a la tierra someterla, puesto que la tierra entera pertenece a Dios; sin embargo, desde la exégesis católica no debemos entenderla de esta manera, ya que, cuando Dios crea al ser humano varón y mujer a imagen suya Dios está haciendo una declaración asombrosa porque les da igual dignidad y responsabilidad. Esta es una afirmación teológica revolucionaria en una sociedad patriarcal, en donde los varones son honrados y la mujeres no. Esta nueva mentalidad dentro de la iglesia cristiana y catòlica crea una conversión en el cristiano de hoy que ha de valorar a cada persona como única y singular porque es creación de Dios, por lo que toda ser humano tiene una alta dignidad de hijo de Dios por creación y por los sacramentos ( baustismo)
Sigamos en la reflexión de este versìculo de Gn 1,28. Veamos que esta bendición " Y los bendijo Dios" es la segunda bendición presente en el primer relato de la creación ( Cf, 1,22; Gn 2, 3). Significa que Dios aprueba la relación de pareja para que sea "fecundos" y se "multipliquen". Cabe señalar que según el texto, Dios no bendice a los animales de la tierra ( Cf. Gn 1, 24-25) pero sí bendice a la pareja humana y por tanto a cada criatura que nacerá de esta relación; por eso la vida es sagrada.
Pero, entonces: si es mandato de Dios la relación de pareja, ¿qué podemos decir acerca del celibato, continencia, castidad o virginidad dentro de la vida sacerdotal o consagrada? Para contestar a esta pregunta hemos de contemplar toda la historia de la Salvación... El matrimonio es una vocación amada por Dios, no obstante, el modelo para abstenerse de mujer o de varón, para que Dios ocupe ese lugar afectivo en el corazòn humano es un don dado por Dios. Nuestro modelo Jesucristo, el Hijo de Dios que ama y se entrega a su esposa la Iglesia en castidad y virginidad. Esta vocación sublime sólo lo pueden entender y llevar aquellos que han sido elegidos para seguir este camino de consagración a Dios y al Reino. Como digo es don, ya que solo contando con la fuerzas humanas es difícil ser fieles a una vocación recibida. "Pero tenemos este tesoro en vasijas de barro para que se vea que tan sublime poder viene de Dios y no de nosotros" (2 Cor 4, 7). Quienes no pueden con esto es mejor que sean honrados y honestos con Dios y consigo mismos, y a tiempo disciernan su camino y no sean escàndolo para los demás, como dice San Pablo: cásese que no hace mal. Busque su pareja y viva bajo el signo del sacramento y sea ejemplo en medio de los suyos.
Sigamos analizando las siguientes palabras: "y mandad en los peces del mar y en las aves de los cielos y en todas las bestias que se mueven en la tierra" . Aquí Dios concede al varón y la mujer el dominio sobre los eres vivientes de la tierra. Es Adam, es decir la humanidad: varón y mujer, que recibe el privilegio y desafìo de reinar sobre la creación, de señorear y sojuzgar, lo cual implica autoridad y poder como representantes de Dios. Al decir representante comprendemos que este dominio no es absoluto sino ministerial, reflejo real del señorío único e infinito de Dios (Cf. Juan Pablo II 2001).
También en este versìculo señalamos el principio bíblico de la jerarquía y autoridad. Dios ejerce el gobierno directo y personal sobre su creación (primer principio: la transcendencia). Sin embargo, Dios, el dueño soberano que creó el universo, ha delegado a la humanidad el pleno deber de cuidar de toda la creación. El ha decidido delegar el control sobre sus bienes a la humanidad a través de la historia. "Pues atestiguó alguien en algún lugar: ¿Qué es el hombre, que te acuerdas de él? ¿O el hijo del hombre, que de él te preocupas?Le hiciste por un poco inferior a los ángeles; de gloria y honor le coronaste. Todo lo sometiste debajo de sus pies. Al someterle todo, nada dejó que no le estuviera sometido. Mas al presente, no vemos todavía que le esté sometido todo".( Hb 2,6-8). El "ejercer dominio" forma parte las instrucciones de Dios. Adán no era meramente un jardinero encargado de cortar la hierba sino que fue creado para gobernar la tierra. Es lo que vemos en el Señor Jesús. Cuando El estaba en la tierra, ejercía control sobre la naturaleza. Pudo decirle a la tempestad, "cálmate". Pudo alimentar a la multitud con cinco panes y dos peces. En mi opinión, Adán pudo haber hecho todo eso hasta el momento de su caída. En la caída, perdió el dominio que Dios le había concedido.
1. 3 Gn, 1,29 en hebreo
F
onética en hebreo Gn 1,29
VAYÓMER ELOHÍM HINÉH NATÁTI LAJÉM ET-KOL-ËSEB ZZORÉÄ ZZÉRÄ ASHÉR ÄL-PENÉI JOL-HAÁRETZ VEÉT-KOL-HAËTZ ASHÉR-BO FERÍ-ËTZ ZZORÉÄ ZZÁRÄ LAJÉM IHIÉH LEAJELÁH
En nuestro idioma Gn 1,29
29. Dijo Dios: «Ved que os he dado toda hierba de semilla que existe sobre la haz de toda la tierra, así como todo árbol que lleva fruto de semilla; para vosotros será de alimento.En este versículo se contempla a la creatura "tierra". No olvidemos que el ser humano tiene dominio sobre la tierra como administrador. Solo Dios tiene el dominio absoluto sobre el cosmos y sobre el hombre mismo. El rey David reconoce este señorío universal: "Tuya es, Señor, la grandeza y la majestad, pues tuyo es cuanto hay en el cielo y en la tierra" (I Cor. 29, 11). "De Dios es la tierra y cuanto hay en ella" (Salm 24, 1).
Dios preceptúa el cuidado de la naturaleza a su pueblo Israel. Los israelitas no debían considerarse dueños absolutos de la tierra prometida, pues Yahveh es el verdadero propietario y ellos "no pasan de ser extranjeros y huéspedes". El israelita deberá considerarse como un administrador responsable del don de la tierra concedida por Yahveh. Los israelitas, cuando conquisten la tierra prometida, cada siete años deberán dejarla descansar un año completo, permitir el rescate de las propiedades compradas en los últimos cincuenta años, de tal forma que sean devueltas a sus antiguos propietarios y se extendía también al rescate de personas que habían caído en la esclavitud ( Cf.Lv. 25,5ss). El año sabático, cuando la tierra deberá descansar, tiene como objetivo ofrecer alimento a los animales y a los pobres de Israel (Cf. Ex. 23,10-11). El sábado (séptimo día) es día de descanso también para los animales, con miras a los pobres y a los extranjeros (Cf. Ex. 23,10-11). No deberá destruir el arbolado, sino sólo los necesarios, para luchar contra la desertización. Todo el espíritu bíblico demanda el sentido subsidiario de la naturaleza respecto del hombre, como criatura de Dios. El universo es creado por El como casa, hogar, o jardín, en medio del cual los hombres viven y dan gloria a Dios. El sometimiento de la creación al hombre, en palabras del Génesis, supone una relación ordenada entre los hombres y la creación, que exige el ejercicio de las cualidades espirituales de la persona humana en orden a completar la obra creadora de Dios. Sólo, después del pecado, toda la creación se vio sometida a la caducidad y a la muerte, y espera desde entonces ser liberada para entrar en la libertad gloriosa con todos los hijos de Dios (Cf. Rm. 8, 20-21).
Esta participación en el señorío de Dios debe interpretarse correctamente a la luz y a la manera como Cristo se somete al Padre. " Así que, no se gloríe nadie en los hombres, pues todo es vuestro: ya sea Pablo, Apolo, Cefas, el mundo, la vida, la muerte, el presente, el futuro, todo es vuestro; y vosotros, de Cristo y Cristo de Dios"( 1 Co 3, 22-23). La plenitud final del universo, simbolizada en el "nuevo cielo y la nueva tierra" del trito Isaías (tercer Isaías), llega a su culmen en Jesús, quien aparece vinculado directamente con esa tradición profética (2 P. 3, 13 y Ap. 21, 1.). En Mt. 19, 28 se anuncia una regeneración del cosmos, que se puede entender en sentido universal si se tiene en cuenta a Hch. 3, 21. El desafío se va clarificando por la presencia y vivencia cristiana de los apóstoles que, iluminados por el Espíritu Santo, entienden cómo el señorío del hombre es un reto para toda la creación.
"Pues la ansiosa espera de la creación desea vivamente la revelación de los hijos de Dios. La Creación, en efecto, fue sometida a la vanidad, no espontáneamente, sino por aquel que la sometió en la esperanza de ser liberada de la servidumbre de la corrupción, para participar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios. Pues sabemos que la creación entera gime hasta el presente y sufre dolores de parto. Y no solo ella; también nosotros, que poseemos las primicias del espíritu, nosotros mismos gemimos en nuestro interior, anhelando el rescate de nuestro cuerpo" (Rom. 8, 19-23).
Como conclusión sacamos lo siguiente: El mandato de Gén. 1,28 se comprende en la exégesis contemporánea como la expresión pastoril, propia de la época en la que vivían los israelitas. Esto evidencia el precepto administrativo, de manejo y cuidado de la naturaleza, y advierten que dichos pasajes bíblicos no autorizan al ser humano a comportarse en contra de la ecología. La sentencia bíblica formula un reto para el mundo actual. No desconoce la dignidad del hombre, pero tampoco es un precepto de destrucción. El mandato divino de “dominar” sobre la naturaleza no significa una autorización para explotar la naturaleza y aprovecharla de manera egoísta. El cosmos no es eterno, es criatura. El ser humano no es dueño absoluto, sino administrador del mundo; y está llamado a ejercer este dominio de modo responsable y en armonía y comunión con toda la creación porque no es posible tratar de la liberación del ser humano independientemente del cosmos.
1. 4. Gn, 1, 30 en hebreo

Fonética de Gn 1,30
ULEJÓL-JAYÁT HAÁRETZ ULEJÓL-ÖF HASHAMÁIM ULEJÓL ROMÉS ÄL-HAÁRETZ ASHÉR-BO NÉFESH JAYÁH ET-KOL-IÉREK ËSEB LEAJELÁH VAIHÍ-JEN
En nuestro idioma Gn 1, 3030. Y a todo animal terrestre, y a toda ave de los cielos y a toda sierpe de sobre la tierra, animada de vida, toda la hierba verde les doy de alimento.» Y así fue.Según la interpretación judía nos dice que aquí Dios puso al ser humano en el mismo plano que los animales domésticos y las fieras salvajes en lo que respecta a la alimentación, e inicialmente no le permitió a Adam y a su esposa matar a ninguna creatura y comer de su carne, sino que todos deberían comer hierbas por igual. Y fue solamente cuando, después del diluvio que llegaron los hijos de Noé que Dios les permitió comer carne, como se declara: “Todo lo que se mueve y vive será alimento para ustedes”, con 10 cual querìa decirle: Así como al primer hombre le permití comer la hierba vegetal, a ustedes les he entregado todo. ( Cf. Rashí 135).
Continuando con la reflexiòn este versículo es bueno estudiarlo junto con Gn 2,8-14 porque allì encontramos el gran misterio de la Providencia de Dios que provee para las necesidades de las personas. Debido a que somos creados a imagen de Dios, Él provee para nuestras necesidades. Esta es una de las formas en las que el ser humano ha de tomar conciencia que aunque somos creados a imagen de Dios no somos Dios. Este versículo nos ayuda a reconocer la provisión de Dios, Sin Él, nuestro trabajo no es nada. No podemos darnos vida a nosotros mismos, ni siquiera podemos proveer para nuestro propio

sustento. Necesitamos la provisión continua de Dios de aire, agua, tierra, sol y el milagroso crecimiento de seres vivos para nuestro alimento de cuerpo y mente. Por otro lado, reconocer la provisión de Dios nos da seguridad en nuestro trabajo; no tenemos que depender de nuestras propias habilidades o los caprichos de las circunstancias para suplir nuestra necesidad. El poder de Dios hace que nuestro trabajo sea fructífero.
Además el segundo relato de la creación nos muestra cómo Dios provee para nuestras necesidades. Él prepara la tierra para que sea productiva cuando la trabajamos.
“Y plantó el Señor Dios un huerto hacia el oriente, en Edén; y puso allí al hombre que había formado” (Gn 2,8). Aunque nosotros cultivamos, Dios es el que planta inicialmente; además del alimento, Dios ha creado la tierra con los recursos para mantener todo lo que necesitamos para ser fecundos y multiplicarnos. Él nos da los ríos que proporcionan agua, piedras que tienen minerales y materiales de metal y los precursores de los medios de intercambio económico (Gn 2:10–14).
“El oro de aquella tierra es bueno” (Gn 2:11–12). Aunque combinemos nuevos elementos y moléculas, reorganicemos el ADN entre organismos o creemos células artificiales, estamos trabajando con la materia y la energía que Dios creó para nosotros.
1. 5 Gn 1,31 en hebreo
Fonética de Gn 1, 31
VAYÁR ELOHÍM ET-KOL-ASHÉR ÄSÁH VEHÍNEH-TOB MEÓD VAIHÍ-ËREB VAIHÍBÓKER IÓM HASHISHÍ
En nuestro idioma Gn 1.31
31. Vio Dios cuanto había hecho, y todo estaba muy bien. Y atardecío y amaneció: día sexto.
Este versículo nos conduce al final del capítulo 1 del Gènesis, por lo que sería conveniente hacer aquí un resumen, destacando algunos puntos. Uno de ellos es el hecho de que Dios es mencionado 32 veces. La Biblia no realiza ningún intento de demostrar que hay un Dios. ¿Por qué? Será porque en el Salmo 14.1, el poeta inspirado dijo: "El necio ha dicho en su corazón: No hay Dios". La Biblia es un Libro escrito para revelar la verdad espiritual, religiosa y redentora, que viene a nosotros solamente por medio de la fe. Así es que en este pasaje se nos presenta la realidad de que Dios es El que creó.
Desde este versìculo Gn 1, 31 para atràs contemplemos lo que Dios ha hecho y hace en un eterno presente: podemos observar la unidad y el poder de la personalidad de Dios. Es exactamente lo que el apóstol Pablo escribió en su carta a los Romanos 1,20, cuando dijo lo siguiente: "Porque desde la creación del mundo, sus atributos invisibles, su eterno poder y divinidad, se han visto con toda claridad. "Y nos preguntamos ¿cómo es que se han hecho claramente visibles?, y el escritor nos responde; "siendo entendidos por medio de lo creado, de manera que no tienen excusa". Teniendo en cuenta estas palabras, puedo decirte con toda sinceridad, que Dios no te ha dejado otra opción que tener fe en El.
Debemos tomar nota de otras verdades incluidas en este capítulo. Se rechaza al politeísmo. Un Dios, es el que crea. En segundo lugar, se niega la eternidad de la materia. Las primeras palabras de Gn 1,1 eran: "en el principio", y todo tuvo un principio. Esto es cierto a pesar del hecho de que hubo una época en que la ciencia enseñaba la eternidad de la materia. En tercer lugar, este capítulo rechaza el panteísmo. Dios está antes que todas las cosas y existe separado de ellas. En cuarto lugar, se niega el fatalismo. Dios actúa en la libertad de Su Voluntad.
Finalmente, permítanme enumerar las características notables del capítulo 1, y de este ùltimo versìculo Gn 1,31 que son: (1) orden, (2) progreso, (3) prontitud y (4) perfección. En conclusiòn todo está bien y era muy bueno.
2. Conclusión
1. Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios le creó, hombre y mujer los creó» (Gn 1,26-27). La humanidad es descrita aquí como articulada, desde su primer origen, en la relación de lo masculino con lo femenino. En referencia a este texto genesíaco, el Santo Padre Juan Pablo II había escrito: «La mujer es otro ‘‘yo'' en la humanidad común. La diferencia vital está orientada a la comunión; de este modo, el cuerpo humano, marcado por el sello de la masculinidad o la femineidad, desde "el principio'' tiene un carácter nupcial, lo que quiere decir que es capaz de expresar el amor con que el hombre-persona se hace don, verificando así el profundo sentido del propio ser y del propio existir". ( Cf. Congregación para la Doctrina de la Fe, CARTA A LOS OBISPOS DE LA IGLESIA CATÓLICA SOBRE LA COLABORACIÓN DEL HOMBRE Y LA MUJER EN LA IGLESIA Y EL MUNDO,el 31 de mayo de 2004, n 6, ).
"Lo masculino y femenino son así revelados como pertenecientes ontológicamente a la creación, y destinados por tanto a perdurar más allá del tiempo presente, evidentemente en una forma transfigurada. De este modo caracterizan el amor que "no acaba nunca" (1 Cor 13,8), no obstante haya caducado la expresión temporal y terrena de la sexualidad, ordenada a un régimen de vida marcado por la generación y la muerte. Voy a citar un texto importante del Catecismo que habla del matrimonio en el plan de Dios:
"1602 La sagrada Escritura se abre con el relato de la creación del hombre y de la mujer a imagen y semejanza de Dios (Gn 1,26- 27) y se cierra con la visión de las "bodas del Cordero" (Ap 19,9; cf. Ap 19, 7). De un extremo a otro la Escritura habla del matrimonio y de su "misterio", de su institución y del sentido que Dios le dio, de su origen y de su fin, de sus realizaciones diversas a lo largo de la historia de la salvación, de sus dificultades nacidas del pecado y de su renovación "en el Señor" (1 Co 7,39) todo ello en la perspectiva de la Nueva Alianza de Cristo y de la Iglesia (cf Ef 5,31-32)". Por lo tanto todo desorden "no se origina en la naturaleza del hombre y de la mujer, ni en la naturaleza de sus relaciones, sino en el pecado. El primer pecado, ruptura con Dios, tiene como consecuencia primera la ruptura de la comunión original entre el hombre y la mujer. Sus relaciones quedan distorsionadas por agravios recíprocos (cf Gn 3,12); su atractivo mutuo, don propio del creador (cf Gn 2,22), se cambia en relaciones de dominio y de concupiscencia (cf Gn 3,16); la hermosa vocación del hombre y de la mujer de ser fecundos, de multiplicarse y someter la tierra (cf Gn 1,28) queda sometida a los dolores del parto y los esfuerzos de ganar el pan" (cf Gn 3,16-19). ( cf. Catecismo de la Iglesia Católica no. 1607).
¿Qué diremos ahora ante las nuevas leyes que quiere implantar el Nuevo Orden mundial? La confusiòn reina por doquier, les parece que la Iglesia al proclamar a Jesucristo y los valores del Evangelio, especialmente cuando dice NO al aborto, la eutanasia, la unión libre, es decir sin sacramento entre varón y mujer o, la unión entre personas del mismo sexo, esta Iglesia en contra de los derechos humanos... he aquí el predominio de la Bestia, es decir el dominio de las pasiones, de la carne, del pecado...
2. A nivel de Iglesia, hemos de tener claro que es santa por su Fundador, por Jesucristo que es la Cabeza de este Cuerpo viviente y es el Espíritu el que la conduce, llevando a toda persona a aceptar la redención y a hacerla efectiva en su vida. También esta Iglesia no esta exenta del pecado por la libre decisión de sus miembros que han optado por los frutos de la carne; en este sentido todos somos pecadores, pero por lo mismo, estamos dispuestos a la redención y a la misericordia. Este proceso de conversión es diario, dinámico, pero ante todo es gracia.
Tocando al misterio del sacerdocio y la vida consagrada también este principio es aplicable, el mismo patrón 1,2,1. ¿Cómo entenderlo? Veamos: en el caso del sacerdocio es obvio que el joven realice su proceso de formación, pero como es tan importante la parte afectiva, ésta ha de ser bien orientada y ha de asumir que se une con su esposa que es la Iglesia, tal como lo hizo Cristo, de otra manera jamás podrá vivir en continencia, celibato o virginidad. El seminarista y sacerdote ha de formarse en la búsqueda de un amor que no se acaba que es Dios y su Reino... No ha de crearse falsas ilusiones de que su afectividad ha de ser llenada por otra persona humana, simplemente porque nuestro corazón está hecho para el infinito y solo Dios es capaz de llenarlo. Mire el candidato al sacerdocio con verdad que las parejas constituidas bajo el sacramento del matrimonio aún cuando vivan juntas, tengan los hijos, hayan dado lugar a la satisfacción sexual por motivos nobles, sufren la soledad del corazón. Esto sólo le llena Dios. Si en conciencia el seminarista o sacerdote o si ha optado por la vida monástica masculina, ve que si no es capaz de trascender el amor humano sea honesto en su discernimiento y tome otro estado.
El caso de las mujeres también hay que poner particular atención en el desarrollo de la afectividad. lo mismo han de tomar a Jesucristo Humano y Divino como el Esposo místico. Digo a Jesucristo porque es el Verbo el que se hace humanidad, tomo un cuerpo de varón, vive en el tiempo y en la historia, y es Dios porque al encarnarse no dejó de ser Dios. La religiosa de vida apostólica o con mayor razón la que opta por al vida monástica femenina y las llamamos monjas han de unirse a este Esposo por medio de vla cruz. Nunca la unión es carnal. De ahí que vivir los desposorios místicos con Cristo lo da testimonio la santa Iglesia que tiene tantos ejemplos de que sí se puede, es posible, es vocación , es amor puro. Como sabes tanto para el varón como para la mujer la vida consagrada es un signo del reino en donde las personas no se casan sino que hemos de ser como ángeles. ¡Se puede? la historia lo demuestra, además Jesús vivió de esta manera, no tomó mujer y la Virgen no tomó varón.
Dentro de esta Iglesia no solo está la posibilidad de fundar una familia, sino el camino de la vida consagrada y ésta contemplativa. Para ellas y ellos hemos de entender que el "celibato por el Reino quiere ser profecía de esta forma de existencia futura de lo masculino y lo femenino. Para los que viven el celibato, éste adelanta la realidad de una vida, que, no obstante continuar siendo aquella propia del hombre y la mujer, ya no estará sometida a los límites presentes de la relación conyugal (cf Mt 22,30). Para los que viven la vida conyugal, aquel estado se convierte además en referencia y profecía de la perfección que su relación alcanzará en el encuentro cara a cara con Dios". (Congregación para la Doctrina de la Fe, CARTA A LOS OBISPOS DE LA IGLESIA CATÓLICA SOBRE LA COLABORACIÓN DEL HOMBRE Y LA MUJER EN LA IGLESIA Y EL MUNDO,el 31 de mayo de 2004, n 12 b).
3. Es vital y urgente considerar que en la sociedad civil o eclesiástica "el signo de la mujer es más que nunca central y fecundo. Ello depende de la identidad misma de la Iglesia, que ésta recibe de Dios y acoge en la fe. Es esta identidad «mística», profunda, esencial, la que se debe tener presente en la reflexión sobre los respectivos papeles del hombre y la mujer en la Iglesia. En tal sentido, la figura de María constituye la referencia fundamental de la Iglesia. Se podría decir, metafóricamente, que María ofrece a la Iglesia el espejo en el que es invitada a reconocer su propia identidad así como las disposiciones del corazón, las actitudes y los gestos que Dios espera de ella".(Congregación para la Doctrina de la Fe, CARTA A LOS OBISPOS DE LA IGLESIA CATÓLICA SOBRE LA COLABORACIÓN DEL HOMBRE Y LA MUJER EN LA IGLESIA Y EL MUNDO,el 31 de mayo de 2004, n 15). Tener bien ubicado esta perspectiva cristiana y mariana, nos permite liberarnos de tantas "corrientes feministas" que buscan una liberación mal entendida, con el afán de buscar sus derechos y deberes en los diversos sectores de la comunidad civil y eclesial.
4. La armonía del ser humano con su semejante, con la creación y con Dios es el proyecto que el Creador persigue (Gén. 1, 26). No es posible tratar de la liberación del ser humano independientemente del cosmos. El desarrollo debe ser integral, no solamente económico; sino también sociocultural, filosófico, científico y religioso. El desarrollo integral incluye una nueva relación con el medio ambiente.
3. Oración
Dios Eterno, perfecto y poderoso y que tambièn eres Padre y Madre que te revelaste en la persona de Jesucristo, tu Hijo, Nuestro Señor, como cabeza de la Iglesia; envìa tu Espíritu Santo para que podamos comprender la inmensidad de tu misericordia, la perfección de tu creación, y la prontitud de la obediencia. concèdenos la capacidad de amar todo lo que ha salido de tus manos y de tu corazón para reconocerte como nuestro Padre, Salvador y Santificador, porque nuestra felicidad está en conocerte a ti y heredar la vida eterna. Amèn.
Hasta aquí nuestro aporte.
María José